Leer para formar comunidad

Artículos Articulados

Juan Vera - Artículo articulado - Leer para formar comunidad

Coautores de este artículo: Juan Vera y Johanna Rodríguez.

 

Johanna y Juan se conocieron en Querétaro en mayo de 1994 cuando se inició el segundo ACP de Newfield Group. Juan se había graduado en la primera generación y le habían nombrado supervisor del grupo de españoles que iniciaron el siguiente. Johanna, venezolana, era alumna de esa segunda generación.

Volvieron a coincidir después, en los años en los que Juan trabajaba frecuentemente en Venezuela. Ya, para entonces Juan había conocido a Mónico Carvajal, el marido de Johanna, compartiendo aproximaciones similares al rol del coaching en la sociedad.

En algún momento Johanna y Juan trabajaron para la misma empresa venezolana en ámbitos distintos. Johanna como psicóloga y experta en psicometría a través de su empresa MyTH (Medición y Talento Humano) y Juan como coach y facilitador de programas para el desarrollo de habilidades directivas a través de Vera y Asociados. 

En algún otro, Johanna le pidió a Juan que fuera su coach y se estableció un conocimiento más profundo y una alegre amistad. En la primera sesión realizada en Julio 2010 reconocieron a los maestros que habían compartido: Humberto Maturana, Rafael Echeverría, Carmen Cordero. Johanna dijo algo que Juan siempre ha recordado: 

"vivo como si nunca fuera a morir".

El último programa que realizó Juan en Venezuela, Coaching directivo ¿Magia o Arte?, organizado por Empoderarte fue en la casa-home office de Johanna en el 2013. Una actividad realmente mágica.

Años después, al iniciarse la pandemia, Johanna llamó a Juan para contarle el desánimo que estaban viviendo las personas de su entorno, consecuencia de la suma de los derroteros del país y el impacto de la pandemia. Recurría a él para ver si se le ocurría algo que pudieran hacer, que subiese los ánimos y fuese inspirador.

Hablaron inicialmente de unas 7 personas. Juan propuso hacer un círculo de lectura, empezando por su propio libro Articuladores de lo Posible, publicado meses antes, y siguiendo un ritmo de lectura con pautas de reflexión y encuentros periódicos para compartir.

Finalmente, los participantes fueron 10: Johanna, Miguelangel, Pedro, Iziel, Amílcar, Karelly, Paúl, Adriana, Julio y cuando el tiempo se lo permitía Mónico. Empezaron en mayo del 2020 y terminaron a finales de enero del 2021. Juan dirigió el programa, preparó las pautas y eligió los libros y contó con el apoyo de Irene Torres.

Ese fue el origen de lo que después Juan convirtió en uno de sus programas de impacto. Por eso, cada vez que se inicia un primer ciclo de los Círculos de lectura y pensamiento, Juan cita como origen, la petición de Johanna. Algo que empezó siendo el apoyo generoso a un grupo de personas, que al finalizar expresaron haber vivido una experiencia extraordinaria. Paúl Rosillón uno de los participantes, escribió en la despedida: 

Sólo me resta decirles, desde lo más profundo de mi honestidad, que este espacio, esta nueva intimidad, ha sido y por mucho, lo mejor que me ha pasado en el 2020 y uno de los tres eventos más importantes y significativos en mis 64 años de vida. ¡Gracias eternas a todos!".

Por todo ello Juan ha invitado a Johanna a escribir este "Artículo articulado", que no puede evitar referirse en su título y su intención a la lectura.

Como es habitual Juan plantea la primera pregunta:

Juan Vera (J.V.):— Querida Johanna, gracias por aceptar mi invitación, debo reconocer que me emociona recordar aquella experiencia que compartimos y por eso quiero preguntarte ¿Crees tú, como psicóloga, que leer juntos produce lazos entre las personas?

Johanna Rodríguez (J.R.):— Querido Juan, estoy muy feliz de que me hayas invitado y abierto este espacio. Con respecto a tu programa, siento el orgullo indirecto de lo que significa ser un precursor. El papel que jugamos en función de las contingencias (la pandemia) y lo que puede emerger cuando una pregunta: "Juan, ¿Qué podríamos hacer con mi equipo en medio de esta pandemia?" gatilla lo posible y una sesión se convirtió en meses de trabajo. Este fenómeno ocurre con tal nivel de transparencia en nuestras vidas, que nubla todo el heroísmo cotidiano del que somos capaces.

Y ahora voy a tu pregunta, para decir un rotundo SIIIIIII de antemano. 

Como anécdota te contaré que a los 17 años comencé la carrera de psicología con los jesuitas y desde el día uno, la lectura formó parte de mi existencia; pero, lo que más aborrecía y amaba, al mismo tiempo, eran los seminarios… reuniones pequeñas para hablar de capítulos específicos… Con amigas de la Universidad, pasábamos tardes y noches leyendo en voz alta. En pareja, años atrás, leía con mi esposo libros, alternando entre párrafo y párrafo nuestras voces. Con mis niñas de pequeñas leía cuentos y ellas también. Recuerdo el poder que tuvo leer Mujercitas con mi prima, a Julio Verne, La Ilíada en el bachillerato. Leer en voz alta me fascina.

La lectura no es una capacidad innata como el lenguaje, es una tecnología humana que lo potencia, la lectura nos abre espacios de creatividad activando la imaginación, llevándonos con las diferentes formas literarias a explorar lo desconocido y a potenciar lo que ya tenemos como parte de nuestro acervo cultural. 

Cuando leemos juntos todo eso se potencia y se incrementa por lo menos en tres direcciones:

1-. La más básica es compartir un interés con otro que no soy yo. Esto, a su vez, activa la posibilidad de acoplamiento emocional, físico y mental. Se genera un lenguaje y un trasfondo facilitado por lo que está escrito, que deriva en un segundo punto.

2-. Refuerza nuestro sentido de pertenencia, nos puede dar seguridad.

3-. Fortalece una relación y ayuda en la gestión de la discrepancia de pensamiento que tanta dificultad genera en nuestra cultura occidental, porque si piensas diferente puedo interpretar que estas en mi contra. Entonces nos ayuda a mirar perspectivas, manejar diferencias, abordar temas difíciles y manejar la vulnerabilidad. En una lectura a dos voces aparecen mínimo 4: la voz del autor, la tuya, la mía y la nuestra. 

Por lo tanto, se crea una identidad colectiva, porque vamos creando un nosotros producto de lo que podemos hacer juntos y separados. Crea un lenguaje común y algo muy importante para los que pasamos de 50, reduce la soledad, vamos validando un mundo a través de otro.

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Podría seguir escribiendo y diciendo cosas que veo posibles del arte de leer juntos, pero quiero preguntarte también yo a ti ¿Qué consideras tú que produce leer juntos?

J.V.:— Coincido con muchas de las cosas que dices, Johanna, por lo que mi respuesta está muy sincronizada con la tuya. Leer es entrar en un territorio, en una historia, en una teoría o en la vida de un alguien. Cuando leemos juntos hacemos un viaje con otros y eso produce una experiencia distinta a la de la mera conversación sobre un tema.

Vamos en el mismo carruaje. Algo nos lleva, pasamos por lugares que no hemos elegido, tras la elección, sí, de leer el libro. Durante ese tiempo las mismas imágenes entran en nuestra mente, las mismas palabras, la misma historia. Eso no quiere decir que nos pasen las mismas cosas o que tengamos la misma interpretación, pero hay una experiencia común que nos permite ser un nosotros, como tú dices, sin dejar de ser quienes somos. El estar siendo al lado del otro produce un vínculo, incluso en la diferencia.

Déjame decirte que uno de los primeros libros que leí en mi niñez fue también La Ilíada. Hace poco me referí a ese libro cuando fui invitado a participar en el aniversario de una Fundación creada por una familia empresarial griega. Y volví a recordar los rostros inventados en mi mente para Helena, Paris, Héctor, Aquiles y Menelao. Aquellas lecturas me sacaron de la cotidianeidad normalizada y abrieron la ventana de mis sueños.

Leer juntos abre la posibilidad de soñar juntos, también. Eso me parece extraordinario, el proceso parece simple, pero ampliando lo que planteas el viaje nos lleva a:

  • compartir juntos un mundo imaginario o una interpretación de alguien, supuestamente informado, sobre un dominio de la realidad. Durante un tiempo llevamos dentro a los mismos personajes, sus vidas y sus dilemas

  • Comentamos nuestra interpretación y eso supone que nos revelamos a los otros, que mostramos lo que consideramos importante, lo que nos conmueve, lo que rechazamos y lo que nos enlaza

  • Efectivamente, se genera un lenguaje común, pero aún más allá nos llenamos de referencias compartidas, que pueden afectar a nuestra forma de pensar el futuro.

Y aún más importante para mí, muestra diferencias y fricciones posibles para lograr una honesta cercanía, sin necesidad de coincidir. Algo parecido a lo que el buen Paul Rosillón llamó una nueva intimidad.

Es verdad que podríamos seguir hablando horas desde esta primera pregunta, pero paso a la segunda Johanna ¿qué destacarías transcurridos 6 años de haber vivido la experiencia que vivimos?

J.R.:— Para ese entonces, creo que por la misma situación de pandemia, mi estima de líder estaba puesta en el espacio de qué más dar a mi comunidad íntima de coaches. Y que tú, una persona a la que respeto por su búsqueda de coherencia como ser político y social haya aceptado mi idea y que luego haya sido convertido en el productazo que es hoy, eso para mí fue impactante.

La danza del poder, recuerdo haber contactado con un autor y lograr que viniera a nuestro encuentro fue un gran logro. 

Todo ello dentro del mismo programa, ver transformaciones de personas que eran tímidas y que alzaran sus voces me parecía potente.

Con respecto al contenido en particular de ese primer círculo de lectura podría decir cuatro cositas:

  1. Entender que el desarrollo del liderazgo público (que siempre será público) requiere de ser un actor, no solo un mero espectador. Comprender los niveles de consciencia y coherencia propios fue muy importante.  Creo que la deriva del proceso permite comprender que la acción política es el arte de lo posible y la generación de acuerdos.

  2. Gestionar redes, las primeras y básicas las que tienes en ese espacio de encuentro. Creo que con algunos de mis coaches me acercó bastante a ellos.

  3. Ver quiebres como una oportunidad de articulación y que esto implica un cambio de narrativa fue algo súper importante. A veces queremos ser otros, que otros cambien, pero no podemos articular acciones ni interpretaciones diferentes.

  4. Algo de mucho impacto es la Ética de la Implicación, entender que la comunidad a la que perteneces también te pertenece y el sentido de responsabilidad con el que te conduzcas marca la diferencia de quien tu eres, de lo que impactas, de lo que logras en la política que vives y puedes construir… incluso en tu metro cuadrado es fundamental.

Recuerdo que a lo largo del programa volví a mi capítulo preferido de El Principito: XXI: Somos responsables de aquello que domesticamos. 

  1. Por último, la política no está en las "casas blancas" de los países sino en cada uno de los ciudadanos, esos que somos o que pasamos caminando de forma invisible en nuestra comunidad. 

¿Y qué fue para ti, Juan?, ¿descubriste algo?

J.V.:— Para mí fue muy transformador y sorprendente, por eso he agradecido tanto tu petición. Me agradezco a mí mismo que me surgiera tan natural plantear que había que leer con una pauta de preguntas. Creo que eso marcó un ritmo de lectura, produjo un Kairós, es decir, ese tiempo oportuno en el que se crea el espacio adecuado.

Me sorprendió la facilidad para que aparecieran las personas detrás de sus opiniones. Inicialmente lo atribuí a las características especiales del grupo al que invitaste, después he comprobado que pasa siempre que cuidamos el espacio. Ya llevamos 15 círculos y en todos ha sucedido.

Descubrí que leer juntos es un acto político que tiene una especial importancia en un contexto, confuso, fragmentado y fuertemente polarizado. En la cultura de relacionarnos desde burbujas, leer juntos es contracultural.

La voz en off dice "estoy dispuesto a leer lo que tú lees, a vivir la misma experiencia, a dar mi opinión libremente y respetar la tuya" que es como decir, no necesito que entendamos lo mismo para que terminemos el libro juntos.

En algún momento empezamos a hablar de círculo de lectura y pensamiento porque lo que fue pasando es que los encuentros se convertían en una invitación a pensar en compañía. El texto mismo pasó a ser una excusa para compartir un ritmo, una forma de silencio y de mostrar lo que descubríamos sin necesidad de defenderlo. Una forma de compartir la atención sobre algo desde los propios ángulos desde los que cada uno miraba.

¿Y compartir la atención no es una forma del amor? Me pregunto.

Tú como buena maturaniana sabes que "Amar es dejar aparecer al otro sin querer cambiarlo". Por eso, cuando leer juntos, siguiendo la metodología propuesta, significó poner atención sin interrumpirse y escuchar sin juzgar, lo que hicimos fue “dejar aparecer” y el sentimiento que se produjo entre nosotros fue de un respeto amoroso.

En resumen, las preguntas con las que me quedé al terminar la experiencia fueron ¿Qué nace a través de la lectura conjunta?, ¿leer es una forma de conocerse?, ¿leer juntos es una escuela de creación de vínculos?

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Hoy tengo la agradable y poderosa sensación de que los círculos son instrumentos para generar comunidades de ciudadanos democráticos y, a su manera, un laboratorio de conciencia. Y sobre eso seguiré pensando y escribiendo; que es la forma en que mejor pienso.

Y voy a mi última pregunta, aunque abra dos interrogantes: ¿hasta qué punto sientes que la lectura está amenazada por la tecnología?, ¿el audio es un sustituto suficiente del papel?


J.R.:— Tu pregunta me asalta y me trae dos voces imposibles de ignorar. La primera, por supuesto, Maturana quien en su libro “Emociones y Lenguaje en Educación y Política” explica que los seres humanos somos seres emocionales que justificamos nuestros deseos con la razón y que el mundo no está allá afuera esperándonos, sino que lo configuramos con nuestro hacer cotidiano. La otra, es Harari el historiador judío que viene gritando en sus últimas obras ¡Cuidado con creernos Dioses! Al mismo tiempo pienso qué pregunta tan necesaria la de Juan, cuando en las empresas se inician proyectos de transformación tecnológica, lo primero que solemos decir los gerentes de proyectos es recuerden que por muy inteligente que parezca la máquina, no toma decisiones. Ahí está el punto, así como te mencioné antes que la lectura es una tecnología. Si vemos cómo el libro fue el resultado de una innovación tecnológica que cambió el curso histórico y que fue tan disruptivo como lo es hoy la IA o el audio digital es nuestra responsabilidad dejar de ver al soporte como un protagonista que decide para dejar de enfocarnos en lo que importa que es el proceso. Pero, es innegable el valor de la IA, porque Articuladores no hubiese sido posible sin la conectividad, sin internet. La democratización de los espacios virtuales y su ampliación es un verdadero regalo, incluso para los que se enamoran a distancia. Y con esto paso a la segunda pregunta…. 

¿Es acaso el audio un sustituto del papel? 

En este caso, yo diría que estamos regresando a nuestros orígenes, o es que ¿antes de ser lectores no fuimos oyentes? La Humanidad en un momento se tejió alrededor del fuego escuchando historias. Cuando mi abuelita María me acariciaba el pelo mientras yo me recostaba en su regazo para contarme el cuento de La Sayona, una y otra vez, o mi tío me cantaba el "duérmete mi niña que tu mamá no está aquí" lo que hacían era rescatar la conexión conmigo a través de la oralidad.

– Permíteme una reflexión quejosa…

– Necesitamos rescatar el hablar, el escribir y el leer… El neolenguaje no solo nos consume, sino que nos opaca al reducir el pensamiento a un clic o a una respuesta automatizada, con adornos para darle un toque humano, negando la tecnología humana más potente que tenemos: nuestra capacidad de dar sentido a un grafismo y acoplarnos para convertirlo en un mundo compartido. 

¿Es necesario rescatar a Homero…? ¿O es que, antes de ser libros, la Ilíada y la Odisea no fueron cantos, donde la historia se escuchaba en forma colectiva? A Sócrates…, que pensaba que el libro no podía responder preguntas. La retórica y el poder de la argumentación, como Yale o Harvard y, por último, el teatro y el canto como expresiones orales… ¿Cuánto no sanamos con una buena conversación, obra o canción? Incluso… eso que se hace en terapia psicoanalítica no es otra cosa que expresión oral, para que aflore lo que está, pero no es distinguido y nos hace sufrir. No sé si me metí en algo muy allá Juan, pero, es que la lectura trae consigo la escritura y a su vez hablar lo que escribo, no es algo simple…

Ya sabes… podría seguir y me pediste que fuese estricta con mi extensión… ahora te pregunto yo a ti. Si dijéramos que la lectura es la tecnología que nos permite leer al otro para crear un vínculo con el que escribe y con otros a través de lo que está escrito. ¿Tú crees que en nuestra cultura actual estamos usando la tecnología para escucharnos de verdad o solo estamos usando una excusa para amplificar nuestro propio monólogo?

J.V.:— Gracias Johanna por tus palabras, me encanta esa segunda parte sobre el audio y el papel. Brillante. Pero quiero antes de responder, hacer un comentario a tu primera parte cuando hablas de que las máquinas no toman decisiones. Yo he sostenido esa idea hasta hace poco (mi primera formación profesional fue tecnológica), pero desde el momento en que he incursionado en la IA conversacional, no solo como usuario, sino también informándome sobre lo que quienes trabajan en ella van descubriendo y diciendo, ya no puedo sostener con firmeza esa declaración.

En este mismo mes en que estamos teniendo esta conversación, Matt Shummer CEO de OthersideAI, la empresa que está detrás de HyperWrite, un asistente para la escritura y la investigación ha lanzado un artículo dirigido a sus amigos y seres queridos advirtiendo de la explosión tecnológica que se está produciendo. Te dejo este párrafo:

Los modelos de IA más recientes toman decisiones que parecen juicios. Muestran algo que establece lo justo: un sentido intuitivo de cuál debiera ser la decisión correcta, no solo la técnicamente correcta. Hace un año eso habría sido impensable. Mi regla general a estas alturas es: si un modelo muestra, aunque sea un atisbo de capacidad hoy en día, la siguiente generación será completamente capaz. Estas cosas mejoran exponencialmente, no de forma lineal.

Y explica cómo las versiones de IA que han aparecido este año son autoactualizaciones realizadas sin que los humanos hayan hecho una línea de código, solo dada la instrucción de actualízate. ¿Cuál será el paso siguiente?

Tú preguntas si estamos usando la tecnología para escucharnos o para amplificar nuestro monólogo. Eso me lleva a las intenciones de los seres humanos y, al mirar el panorama político y social del mundo, confieso que mi posición es poco optimista.

Fíjate que las plataformas dominantes no están concebidas para la comprensión mutua, sino para capturar la atención de los otros, para conseguir reacciones rápidas y destacar. Se premian los mensajes cortos y las imágenes que impactan. Tú bien sabes que escuchar y comprender requiere cierta lentitud y las plataformas que prevalecen pisan el acelerador de la inmediatez.

Cuando la tecnología permite elegir a quien escucho, bloquear lo que no me gusta y privilegiar los grupos que pensamos igual, la escucha activa no parece ser el objetivo sino la resonancia de lo que pienso. Además, la resonancia otorga identidad.

Quiero terminar, sin embargo, resaltando la paradoja de que esta misma tecnología facilita el acceso a todas las ideas y perspectivas de cualquier lugar del mundo. Por lo tanto, volviendo a mi argumento, la tecnología amplifica nuestras intenciones. Facilita el encuentro y maximiza la polarización ¿Para qué la estamos usando? Cada uno puede responderse…

Solo me queda agradecer que hayas aceptado mi invitación y la posibilidad de rememorar la bella experiencia que vivimos. Gracias.

***

Johanna y Juan se levantan de sus escritorios del café imaginario con los ojos brillantes de sonrisa. Y caminan conversando de que tal vez los cambios que parecen avecinarse en Venezuela permitan que vuelva a haber un taller sobre la magia y el arte de conversar.

Sería una hermosa ocasión para volver a darse un abrazo e imaginar nuevas "ideas locas", que ambos ya saben que pueden convertirse en experiencias inolvidables.

 
 

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