Entrecruzados

Tendemos a mantener la idea de que vivimos linealmente, de que todo es una secuencia, pero en realidad en nuestra experiencia se entrecruzan las ideas, pasamos de un espacio a otro y regresamos, luego, para dar un nuevo salto. Nuestro pensar es más de saltamontes que de caracol, somos más colibríes que tortugas, aunque nos cueste decidir.

Eso he sentido esta semana en la que tuve una conversación con una vidente (ella se autodenomina maga) que me vaticinó longevidad autovalente, me entrevistaron para un periódico argentino, tuvimos una versión de Motivos para la esperanza, el programa que desde hace años realizo con Elena Espinal, realicé cinco profundas sesiones de coaching, me robaron el celular, dejé mi auto en el taller y me convertí en peatón, recogí el resultado de una biopsia, seguimos leyendo La hora de los depredadores en el Círculo de Lectura y Chile siguió hablando del aluvión destructor, que puede regresar el próximo lunes a visitarnos.

Un cierto caos al que no estoy acostumbrado, o tal vez el caos es la cara oculta de una vida normal. Por eso se me ha cruzado la idea de si metiese mi semana y la entrecruzase con la inteligencia artificial ¿Se puede meter el vídeo de una semana grabada de mi vida en la IA y preguntarle cuál es su mensaje?

Lo primero que me he respondido es que no tengo ese video, sino meros flashes de las emociones vividas, algunos gestos y el recuerdo de algunas frases, con ellos tal vez la IA podría producir un relato, analizar el significado de lo que le dé por escrito, como si eso fuera la realidad, aunque de antemano sepa que es una ráfaga momentánea, el jirón de instantes emocionales.

Además con eso contribuiría a lo que no quiero y es que se confunda la extensión de un texto con profundidad literaria y que me evite contar a quien me interese lo que he sentido en realidad y considere que un resumen puede sustituir a lo que me pasará al contarlo yo.

Además ¿qué tiene que ver la IA con esta semana de mi vida? Lo que quiero expresar es la sensación del entrecruce ¿me encuentro conmigo mismo cuando mi días se entrecruzan? Y, desde luego, lo que siento es que entrecruzarse no significa encuentro, son dos calles que siguen sus caminos distintos, aunque puede ser que en las esquinas algo de Vitacura deje un aroma en Alonso de Córdova y algo de Alonso de Córdova invite a una arquitectura de otra época en Vitacura. Entonces las Avenidas habrán entrado en relación, algo les ha pasado, algo común, aunque hayan seguido siento diferentes.

No sé si algo así puede dar para un artículo, tendré que preguntarle a la vidente o reconsiderar si es un motivo de esperanza. No sé si los depredadores han entrado sigilosamente en mi cerebro o si es un simple efecto de la biopsia y no tengo a quien preguntar, porque me han robado el celular.

Mejor, Juan, baja a pasear a Mogyoro y entrecrúzate con esos dulces ciudadanos que pasean a sus perros sin darle tantas vueltas a las palabras, y a las ideas que siguen viviendo detrás de ellas en el patio interior, el de los saltamontes y los colibríes.

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Literatura y Vida