El mentor y la teoría del jumbo

Artículos Articulados

Juan Vera - Artículo articulado - El mentor y la teoría del jumbo

Coautores de este artículo: Juan Vera y Nicolás Maiztegui.

 

Nicolás y Juan tuvieron un primer contacto cuando Nicolás, recomendado por María Rita Nahúm, se dirigió a Juan para inscribirse en el programa de Coaching para transformar el Poder y la Política que ya se hacía virtualmente, dentro del portafolio de cursos de Newfield Network. Corría el año 2021 y, en el momento del contacto, el programa ya había comenzado.

Como fue persistente, Nicolás formó parte de la generación del 2022, como miembro de la Comunidad de aprendizaje, compuesta por integrantes de diversas nacionalidades.

Su participación fue muy activa y, al terminar, Juan le recomendó el programa Biolibros de Humanidad, que ya había tenido su primera versión. Nico participó de la segunda, que fue una experiencia muy poderosa y se continuó con una versión avanzada Biolibros del futuro. En esa versión, Nicolás, ya para entonces, Nico, declaró que escribiría un libro sobre el mundo del emprendimiento, sus características y sus habilidades, que fuese, a la vez, un espacio para su biografía. La promesa quedó abierta. Era ya el año 2023.

En el 2025, Nicolás Maiztegui cumplió su promesa y publicó El zorro y la teoría del Jumbo, un título que, como podrán ver los lectores, inspira el de este Artículo Articulado. El libro se presentó el 23 de octubre en la comunidad de Articuladores de lo Posible, de la que Nico es un miembro activo y muy querido. Por eso, Juan le invita a que, juntos, escriban este Artículo Articulado, dado que es una obra surgida a partir de reflexiones e impactos interiores producidos dentro del mundo creado por todo lo descrito.

Así lo confirma la dedicatoria del libro, obsequiado por Nico a Juan:

Querido Juan, sos parte de este libro. Desde la decisión hasta la vivencia de hacerlo. Te agradeceré de por vida aquella invitación a Biolibros de Humanidad. Cambió mi vida. Sos raíz de muchos bosques y eso es invaluable. Gracias y con cariño.
Nico.

Juan plantea la primera pregunta.

Juan Vera (J.V.):— Nico ha sido una fortuna conocernos. Así lo vivo yo también y necesito preguntarte ¿Cuál fue la urgencia interior que te llevó a escribir El zorro y la teoría del jumbo?, ¿cuál es el mensaje detrás de estas interesantes páginas que he tenido el placer de leer?

Nicolás Maiztegui (N.M.):— Sentí un “clic”, un quiebre, una urgencia vital en ese momento que estaba confeccionando mi futuro para Biolibros del futuro. Un momento de reflexión profunda, que coincidió con un momento de debilidad emocional que, paradójicamente, pedía un cambio. En coincidencia, tengo una necesidad permanente de compartir, de reconocer y expresar la gratitud.

Vivo la vida intensamente, escuchando, aprendiendo, haciendo y en búsqueda permanente de la generación de sonrisas. Haciendo emprendimientos, proyectos, solucionando problemas y satisfaciendo necesidades. La conjunción de todo esto, dio origen a esa decisión que declaré en ese maravilloso proceso de desarrollo personal que fue Biolibros del futuro. Y luego fue compromiso. Conmigo primero y, con quienes me prestaban atención en ese momento, mis testigos, mis compañeros.

Y un detalle no menor, es que fiel a mi personalidad, ya estaba participando en redes y grupos compartiendo mi conocimiento y experiencia. Y muchos, si muchos, ya me pedían que ordene esos aportes en un libro. O sea, fue un pedido. Fue escuchar la necesidad, actuar en consecuencia, y hacer un aporte para satisfacerla. Justamente lo que debe hacer un emprendimiento o empresa.

Y lo hice tal como pienso que deben hacerse esos proyectos. Pensando en grande, pero haciendo pequeños pasos que sirvan, que sumen valor para quien lo hacemos: personas y clientes. Esa es la base de la Teoría del Jumbo. Y el Zorro soy yo. Porque en 35 años de cometer errores y lograr aciertos aprendí e implementé muchas formas de hacer las cosas de manera más  práctica, fácil y simple. El libro muestra cómo se pueden abrir puertas y recorrer caminos de la mejor forma posible. Dejar el terreno fértil para que crezcan árboles y bosques sanos. Y que haya sonrisas y alegría, no solo para verlos crecer, también para vivir el nacimiento, la emergencia y el crecimiento. Y eso quisiera que se quede en la mente de cada persona que lo lee, que lo vive. Que les ha mejorado la vida desde este ámbito fundamental. Que se sientan aliviados ante el gran esfuerzo que debe hacerse para llevar adelante un proyecto, emprendimiento o empresa. 

Juan Vera - Artículo articulado - El mentor y la teoría del jumbo
 
 

Y sí, mi querido Juan, somos afortunados de habernos cruzados en nuestros caminos. Caminos que nos traen a esta hermosa y poderosa conversación. Mi libro no menciona la articulación como un gran poder que tenemos los emprendedores y empresarios dentro de la comunidad, quizás sea en una siguiente edición, no lo sé. ¿Qué acciones o comportamientos deberíamos ejecutar y tener para que la articulación sea parte de la cultura de la organización?

J.V.:— Gracias Nico por darme entrada a un tema sobre el que vengo insistiendo en los últimos años como es la articulación. Creo que hay algo previo a las acciones. Tú lo planteas en tu libro, cuando hablas de emprender, previamente hay una idea, un deseo o la aspiración de solucionar algo. 

La cultura es el conjunto de suposiciones, valores y creencias que tiene un grupo humano, sea cual fuere su tamaño. Por lo tanto, si queremos incidir en la cultura de una organización, la primera conclusión a la que debemos llegar es que esa cultura no está contribuyendo a lograr lo que queremos lograr o bien no se está haciendo cargo de los cambios culturales que se están produciendo en su entorno y, por lo tanto, sin darnos cuenta, nos estamos quedando como un actor sin suficiente poder de interacción con él.

Para lograrlo, la primera acción es escuchar con la mayor amplitud lo que está pasando alrededor, lo que buscan ahora los clientes y el espacio que están creando los nuevos agentes, entre ellos las nuevas tecnologías. Cuando hacemos eso hoy en día, nos percatamos de la complejidad de las relaciones entre actores con intereses muy diferentes, de la multiplicidad de esos actores y sus requerimientos y eso abre una posibilidad de futuros distintos y también distintos escenarios. Solo ante esa evidencia se hace posible que surja la humildad de considerar que, por creativos que seamos, no podemos solos y que, en esta época de plataformas requerimos unir esfuerzos y participantes para sumar talentos y diversificar nuestras ofertas con suficiente nivel de calidad. En ese momento ya habremos incorporado una nueva creencia fundamental, como es la articulación, qué nos permitirá revisar la coherencia de nuestros procesos, de los sistemas de control, de los incentivos y la gobernanza.

La biología ha descubierto que las emociones son disposiciones para la acción (Humberto Maturana). Las creencias, a su vez, son palancas habilitadoras de la acción y para cambiarlas, requerimos la evidencia de su falta de vigencia. No es algo fácil, pero será el impulso inicial. Cuando intervengo en organizaciones suelo decir: “No juzgues, escucha”; “No aceleres, mira bien el entorno”; “No empieces a hacer cambios fuera, mírate tú”. Así es que, volviendo a tu pregunta, el primer comportamiento es el de mirar/escuchar afuera, y el segundo es la revisión crítica de nuestras creencias y lo que estamos haciendo a partir de ellos. Para convertirlo en cultura, nos faltaría que entendiésemos que no es una mera corrección circunstancial, sino que debemos incorporar la autocorrección como una acción permanente. 

Te he preguntado por el impulso para escribir tu libro. Ahora quiero hacer partícipe a nuestros lectores de algunas distinciones básicas que haces en tu libro entre emprender y emprendimiento, y más aún, entre emprendedor y empresario. ¿Cuál es la esencia del emprendedor y cuál la del empresario?, ¿existe el empresario emprendedor?

N.M.:— Cada vez percibo con más intensidad que la escucha es un poder transversal y poderoso en diferentes situaciones. Cada conversación, cada momento compartido, están sin dudas atravesados por la escucha. 

“Escuchar más para hablar menos y mejor”, suelo decir en distintos ámbitos y es un ejercicio que cada vez practico más. 

Dicho esto, mi querido Juan, introducir la articulación en la cultura de la organización será un acto más en los servicios de mentoreo que estoy brindando. Pensé una y otra vez las respuestas a tus preguntas. Hasta que me di cuenta de que en realidad debía pensar una y otra vez las preguntas. Y enfocarme en la palabra “esencia”. Así es que dejaré de lado las características profesionales, que distinguen y mucho, a ciertos perfiles, características que se pueden incorporar con estudios, consejos y prácticas. Me centraré en la naturaleza. En la transparencia. Eso que no se puede evitar porque es nuestro pensamiento, emoción y comportamiento. El emprendedor siente una necesidad. Vive una inquietud que incluso puede ser una curiosidad. Se caracteriza por la acción. Sabe, porque lo siente, que hacer es el verbo motor en el acto de emprender. Abandona el deseo para convertirlo en un hecho. Convierte ese sentimiento de necesidad en un acto que requiere esfuerzo y que lo afronta. Puede ser inexperiente, aunque busca las formas de enfrentar el reto. La actitud es un gran poder. Investigar. Buscar. Preguntar. Caminar. Arriesgar, aunque no lo sienta de esa manera, porque principalmente, se levanta, limpia el dolor del golpe, y sigue con las mismas o más fuerzas que tenía antes del tropiezo.

Esa búsqueda de hacer lo lleva a tener un pensamiento transversal a todas las necesidades propias de la acción. Piensa y actúa con varios sombreros diferentes, o busca a quien ponerselos. Se comporta de esa manera en cualquier ámbito. Incluso fuera del ámbito de los negocios. En su casa, en su vida personal, en las vacaciones, en donde haya una necesidad. En el libro menciono ejemplos de ese estilo de vida. Míos y de otros. 

Esa es la esencia. Pensar, emocionarse y comportarse en consecuencia. 

Una y otra vez.

Me gusta creer que el emprendedor es un aventurero. Así me siento yo. El empresario, hablando de ese individuo que no creó la empresa donde está desempeñándose, está enfocado en lograr resultados con su alcance, su responsabilidad, su compromiso. Está centrado en mantener el norte de la organización a la que pertenece. Quisiera decir con seguridad que trabaja detrás de un propósito, aunque cada día veo más empresarios perdidos en ese sentido. 

Se ocupa de armar estructuras con métodos y procesos para hacer más eficientes a las personas que trabajan con él. Es líder. Piensa en que todos son más que la suma de cada uno. Está en la búsqueda de resolver problemas internos y en mantener en funcionamiento la maquinaria que le toca conducir. Es un humano comprometido con el cliente. Tiene un sentimiento de estructura, de red en la que está involucrado y utiliza para lograr resultados. El empresario es un conductor de algo ya armado.

Existen empresarios que crearon sus empresas. Esos tienen la esencia emprendedora. Que se convirtieron en empresarios cuando lograron esa estructura y esa relativa estabilidad que da poner a andar la maquinaria. Siguen teniendo esa esencia emprendedora.

Hace varios años que estoy en la investigación y definición de esas esencias, y lo estoy haciendo porque considero que uno necesita del otro para empoderar el comportamiento, para disminuir los problemas y acortar el tiempo de resolución. Esta investigación ya tiene producto con el que trabajo día a día con empresarios no emprendedores para que adquieran la esencia del emprendedor. Y los resultados se ven rápidamente. Al principio, por el entrenamiento que se convierte en hábitos organizacionales y luego por la propia esencia. De la misma manera, trabajo con emprendedores para que adquieran habilidades de empresarios antes de serlos. 

Habiendo conversado sobre esta esencia emprendedora ¿Cómo puedes relacionarla con las personas del ámbito gubernamental y político? 

J.V.:— Ya veo, Nico, que me vas a hacer pensar. Empezaré por decir que hablar del “ámbito gubernamental“ ya requiere una distinción con respecto al “ámbito político”. Todo gobierno tiene como tarea fundamental gestionar la realidad. Una realidad cambiante, desde luego, pero en un marco de reglas establecidas de convivencia. Lo remarco porque tu pregunta me parece interesante para diferenciar aspectos que frecuentemente nos pueden llevar al desencanto y a la confusión. 

Si me sitúo en el ámbito político, la esencia del emprendedor; entendida como capacidad de escuchar la necesidad, indagar, buscar, preguntar al ciudadano y persistir, puede resultar profundamente valiosa para los procesos de innovación social. Por eso me quedo con la frase “Esa búsqueda de hacer lo lleva a tener un pensamiento transversal a todas las necesidades propias de la acción”, porque antepone la identificación de auténticas necesidades a cualquier programa preestablecido y me lleva a la idea del político como un emprendedor social que busca un tejido ciudadano distinto y nuevas formas de representación.  

Lamentablemente no es lo que suele ocurrir, pero invitaría a los líderes políticos a que fuesen capaces de abrirse a esa esencia. Porque es desde una nueva manera colectiva de escuchar, desde una nueva manera de hablar para encontrarnos, que podríamos descubrir nuevos caminos para lograr cambiar las realidades. 

Exactamente por eso estoy vinculado al movimiento 3xi. Sin embargo, cuando pienso en lo que llamas el ámbito gubernamental político me encuentro con una restricción necesaria. Precisamente en este momento estamos hablando de la importancia del derecho internacional y de los derechos sociales y humanos. En la medida en que la sociedad establece normas, regulaciones, acuerdos, la gobernanza debe ocuparse del respeto a esas normas y esos derechos. Podemos innovar socialmente para crear una burocracia distinta, pero no innovar dentro del marco burocrático establecido, porque sería como saltarse las reglas. Dicho de otra forma, una cosa es cambiar las reglas y otra es saltárselás.

Déjame recordar a un sociólogo, economista y politólogo alemán brillante: Max Weber, el padre de la burocracia, cuando dice en su libro Economía y Sociedad (1921): “La administración burocrática significa, fundamentalmente, el ejercicio de la dominación sobre la base del conocimiento.”

Es decir, Weber da por hecho la existencia del poder y sus múltiples interpretaciones y formas y lo que propone es que la “dominación” no sea el resultado del carisma populista, de la emocionalidad de un momento o de un descubrimiento iluminado, sino el resultado del consenso social de reglas, que permitan la previsibilidad y el trato uniforme.

Juan Vera - Artículo articulado - El mentor y la teoría del jumbo
 
 

Este es un tema que hoy me interesa mucho porque siento que el mundo actual está tendiendo a un cambio de reglas por la imposición de la fuerza, en vez de por la innovación social resultado de un nuevo consenso que mantenga la racionalidad y no la irracionalidad por muy atractiva que parezca, pero me contendré y dejaré que Weber descanse en su ordenada tumba, para seguir preguntándote: ¿Cómo puede contribuir ese zorro-mentor a que el emprendimiento sea exitoso?, ¿cuál es su rol en el proceso?

N.M.:— Me motiva mucho esto que mencionas, Juan, “la esencia del emprendedor expresada como escucha del sentimiento de necesidad, indagación, búsqueda, pregunta al ciudadano y persistencia, puede ser muy valiosa para la innovación social”, asociado a las personas del ámbito político. 

Esa motivación me lleva a hacerme una pregunta, ¿de qué forma puedo aportar a ese ámbito, a esas personas, esta esencia emprendedora? ¿Estoy dispuesto a hacerlo? Sin dudas estoy dispuesto a intentarlo. Ya te hablaré de eso querido Juan. Has despertado un nuevo desafío en mí. Y, asociado a aquel deseo trunco de involucrarme, es aún más motivante. 

Vamos al zorro-mentor, ese lindo personaje que nació para mostrar mi yo inquieto por mejorar la vida de los demás y de las organizaciones, pero que no salía abiertamente.

Como cuento en el libro, mi padre era mi mentor. Mi padre me aconsejaba, me mostraba, me educaba. Lo hacía desde ese rol de padre, pero principalmente desde lo que él vivió. Sus experiencias. Y me lo mostraba con su ejemplo y sus sabias palabras. Y por sobre todo, me abrazaba con su acompañamiento. Este personaje es eso. Claramente no un padre, pero cercano a la figura del mío. Busca aportar a las personas que quieran mejorar el mundo por medio de un emprendimiento. Yo pasé más de 35 años haciendo emprendimientos y acompañando otros. Acompañé a cientos de personas que también me dieron conocimiento desde otro ámbito y mirada. En todos esos años diseñé y fabriqué muchas soluciones para mí que también apliqué con otros. Es hora de compartirlas. Es hora de dedicarme a mejorar la vida de las personas. Que es mi propósito. Mi emoción diaria. Y todo esto será con pensamiento estratégico, con equipo, herramientas y productos creados desde la vivencia pura,”porque yo la viví, y sé lo que te va a pasar”. 

Desde el inicio del emprendimiento para que empiece correctamente, uno de los momentos más importantes,, hasta transcurrir cada uno de los ciclos que atraviesa durante su vida. Y al emprendedor. Acompañarlo en su soledad. Ahorrarle tiempo y muchos dolores y, quizás, hasta evitar la muerte de su proyecto. Y también aportándole ecosistema, accesos directos a posibles clientes, proveedores y colegas. 

No sé si el Zorro-Mentor sea mi último emprendimiento, porque mi esencia inquieta me prohíbe afirmarlo, pero, sin dudas, es el más importante. Porque sentarme cara a cara con un emprendedor o un empresario y ver cómo le cambia su vida para mejor, demostrándolo con una sonrisa o un abrazo, es el mejor regalo que puedo dar y el mejor reconocimiento que puedo recibir. El libro es la raíz de una nueva vida para mí, volcada en momentos gloriosos que nacen de dar soluciones a los demás, mejorar sus vidas y la de sus organizaciones. 

La felicidad es un eterno desafío para mí ¿Cómo puede un individuo, sea emprendedor o empresario, lograr la felicidad dentro de su ámbito profesional y personal?

J.V.:— Me honra la pregunta Nico y me ruboriza a la vez, porque presupone una sabiduría en mí, que realmente no tengo. Puedes imaginar que si la tuviera pondría en marcha un emprendimiento, para el que podría pedirte ayuda. “Felices en la acción” o “La felicidad de cada día”. En cualquier caso, me lanzo a esbozar una teoría, sabiendo que entre la teoría y la práctica suele haber una larga distancia. Sobre eso estoy preparando un reel. Las teorías simplifican y ordenan, pero luego la práctica ocurre en un bosque frondoso y lleno de obstáculos e intereses diversos. 

Valga esto como justificación anticipada. La felicidad no es un estado permanente en los seres humanos, pero es cierto que muchos de nosotros elegimos estar más cerca, al bajar nuestras expectativas, pero, sobre todo cuando más que poner el énfasis en alcanzar resultados cuantitativos, lo ponemos en el sentido de lo que hacemos. La logoterapia de Viktor Frankl, por ponerte un ejemplo que conoces, es el resultado de su paso por los campos de concentración nazis en donde descubrió que en la mayor adversidad era posible encontrar un sentido al dolor. 

Ese es para mí el eje: el sentido. 

En el trabajo que realizo como acompañamiento individual y colectivo el centro es el encuentro con el propósito de la vida personal y profesional. Desde el propósito aparece con facilidad la oferta que somos para el mundo y por lo tanto la acción de cada día se impregna de un sentir cercano a la felicidad con independencia de los logros. 

Esa manera de estar permite que por selvática que sea la realidad haya muchos momentos en los que la luz se filtre entre el ramaje y sintamos el claro, la luminosidad de la existencia, el valor del momento, la significación de estar aquí, en este momento, por fugaz que sea.

Tú dices “el emprendedor siente una necesidad”, es decir se da cuenta de que algo falta, de que existe la posibilidad de dar una respuesta que no existirá sin su compromiso con la acción. Desde ese darse cuenta la configuración del propósito está a su alcance y con él una forma de actuar que nada tiene que ver con la del disciplinado ejecutor de tareas, una forma que llenará su vida de entusiasmo y de una emoción que podemos llamar felicidad o de su pantone. Si pensamos que la felicidad tiene color, como la esperanza.

Eso puedo decirte, querido amigo y darte las gracias por esta conversación inspiradora.

***

Nicolás y Juan, dejan la mesa de su café imaginario y emprenden el camino de regreso a buen paso. ¿Les traerá ese paso felicidad?, ¿están emprendiendo un camino con sentido?

Se gastan bromas con el verbo emprender, con el sustantivo sentido, y entre broma y broma, se sienten amigos.

 
 

Es hora de que incorpores esta habilidad central para el futuro

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